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jueves, 4 de diciembre de 2014

Levemente ondulado

Hay poetas que te dicen cosas y además te divierten. No importa que lo que te digan salga más bien por el lado del sinsentido cotidiano o del discurso-ese-más-allá-del-lenguaje que a veces te sale de tanto mirar la pared (y las moscas)
De esos es Roberto Apratto, al que conocí, como casi todo el mundo, gracias a Pulir huesos de Eduardo Milán, que creo que es lo único suyo publicado fuera de Uruguay (qué cosas). 
*Corrección: ya lo había leído en Las ínsulas extrañas, pero es igual: también es de Milán*



Levemente ondulado es un gran título para un libro que tiene poemas como estos:


*****
el futuro
el futuro está aquí.
el futuro nos gobierna.
el futuro nos dice algo indeterminado.
el futuro está también allá, a lo lejos.
el futuro tiene un aura particular.
el futuro pasa por la palabra futuro.
el futuro se oscurece a medida que avanza.
el futuro hace silencio para que pensemos en él.
el futuro parece compuesto de partículas invisibles.
el futuro parece compuesto de partículas invisibles.
el futuro se presenta así:
el futuro habla con una voz cósmica, muy delicada.
el futuro es una zona extraña, imaginaria, porosa.
el futuro, cuando pensamos en él, nos saca el aire.
el futuro es un tiempo en que las ilusiones,
los deseos, son idiomas.
el futuro, a veces, entra en la filosofía.
el futuro quiere decir algo en forma de símbolo.
el futuro.
el futuro tiene un aire cinematográfico,
de paisaje desolado al atardecer.
el futuro tiene otro aire cinematográfico,
de noche desde una nave.
el futuro es una sola frase, una sola imagen,
vistas desde acá.
el futuro es una dispersión de palabras, pocas,
en la página.
el futuro está animado por un zumbido.
el futuro no es exactamente eso o bien
el futuro deja de ser futuro cuando
se dramatiza, es decir, si no pensamos en
el futuro como un armónico del presente
o una serie borrosa en que
el futuro se conecta con escenas falsas,
de amor o luminosas, donde
el futuro se aclararía como una
profundización del pasado ignorada por
el futuro, sino en el futuro como
un campo magnético que atrae
las miradas sobre
el futuro, que se mantiene aparte,
un viento en la altura:
el futuro no se deja relatar, por eso mismo
el futuro piensa por nosotros desde la penumbra más
absoluta.

*****

*****
La mosca está parada, o posada
Sobre la pared
Exactamente bajo la línea que separa una baldosa
De otra
Está quieta
El cuerpo apunta hacia abajo,
En un ángulo de 45º en relación con la línea
En algún momento, puede ser,
Volará
Por el momento
Parece meditar sobre algo
Con un mínimo de gasto
Ignoro el sentido del tiempo de la mosca
Ella lo usa
A la perfección
Es la idea misma de la espera solitaria
Como un sheriff sin alguaciles, con las manos
Encima del escritorio.
El sol de otoño presiona las ventanas
En silencio: todo sonido
Se integra a la quietud de la mosca
Toda furia, toda pasión
es un vuelo posible en un lugar
del futuro de la mosca
El presente
Es un decorado que se descubre al entrar
Como el primer pensamiento de la pieza
Y así la mosca, desde ese lugar,
Supera la tensión reflejada en su rostro
Sin moverse
Sabe, en el silencio pleno de la tarde,
En la claridad que empieza a entrar
En su cerebro pequeñísimo,
Que todo lo que está en el aire
Es un paréntesis de su deseo:
Desde ahí proyecta, hacia abajo,
En el gesto de aparente desinterés
Dibujado por su cuerpo en la baldosa,
Un éxtasis de imaginación sensual,
La pérdida voluptuosa del sentido
Por el amor que la sostiene.
Eso
Cuando vuela. La mosca
Está en equilibrio con su mundo
Y no cae
aunque le vibren las alas de emoción.

*****

*****
Esos momentos en los cuales no vacilo,
cuando la noche, en pleno descenso,
abre un espacio en el aire
delante de mí. Los sonidos
En presente puro,
disponibles.
Llego y me instalo para pedir un café:
no vacilo. Éste es el arte
de mantenerse solo,
como sobre una cuerda en su máximo
estado de tensión. Mientras tanto
miro al vacío y silbo: la melodía, breve,
intempestiva,
proyecta el cuerpo hacia fuera;
el sentimiento canta para mí,
estoy bien. El dominio sobre el lugar
es el dominio sobre el tiempo,
de un modo que el mozo parece comprender
sin esfuerzo. Si un aire de legítima tristeza
corta mi respiración un instante,
no es nada: la presión que la realidad ejerce sobre nosotros
es siempre variable, y es esto
lo que tengo para dar esta noche; éste
es el presente que un segundo café
retiene junto a mí,
más denso y mas iluminado.
*****

***** 
pérdida pérdida pérdida
la pérdida la más pérdida
no hay otra cosa que
pérdida todo lo que puedo pensar
es pérdida no admite traducción
es pérdida no es la palabra

pérdida
es pérdida salgo a la calle
y es pérdida prendo la luz del cuarto
pérdida pienso un rato y es estrictamente
pérdida pienso un rato y es estrictamente
pérdida fantaseo sobre el futuro pero en seguida
es la pérdida no es más que pérdida
lo que puedo hacer es pérdida lo que se me ocurre
es pérdida si me lamento es en razón de
la pérdida todo lo demás se confronta
con la pérdida si alguna vez hubo otra cosa
hoy es la pérdida no es la imagen de la pérdida
es la pérdida
no es una reflexión sobre el estado actual
es la pérdida no es el deseo de otra cosa que pudiera
eventualmente consolar sino
la pérdida la pérdida no es la debilidad que viene
luego de la pérdida no hay luego de la pérdida
es la pérdida
acá la conciencia no juega no puede porque
es la pérdida por lo tanto la pérdida
hace ver la pérdida y sólo la pérdida
si uno mira para ahí.


*****

viernes, 4 de abril de 2014

Fayad Jamis

Ahora que me acuerdo, tengo un blog... qué bien, a ver cuánto tardo en volver a olvidarlo.

Encontré este poema, al que en mi juventud le dí vueltas tallándolo como una piedra preciosa. Con qué escasos tesoros basta para ser feliz cuando se es joven. Me sigue gustando. Lástima que su autor se dedicara después a escribir y pintar soflamas.

Está bien ser pintor y nacer en un lugar que se llama Ojocaliente (sí, existe, y está en Zacatecas).






Leído por el autor




Abrí la verja de hierro
Fayad Jamis


Abrí la verja de hierro,
Sentí como chirriaba, tropecé en algún tronco
y miré una ventana encendida, pero la madrugada
devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome
que el mundo está roto y oxidado. Entré,
subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta,
me quité el saco, me senté, me dije estoy sudando,
comencé a golpear mi pobre máquina de hablar,
de roncar y de morir (tú dormías, tú duermes, tú no sabes
cuánto te amo), me quité la corbata y la camisa,
me puse el alma nueva que me hiciste esta tarde,
seguí tecleando y maldiciendo, amándote y mordiéndome
los puños. Y de pronto llegaron hasta mí otras voces:
iban cantando cosas imposibles y bellas, iban encendiendo
la mañana, recordaban besos que se pudrieron en el río,
labios que destruyó la ausencia. Y yo no quise decir nada
más: no quiero hablar, acaso en el chirrido
de la verja rompí cruelmente el aire de tu sueño.
Qué importa entrar o salir o desnacer.
Me quito los zapatos
y los lanzo ciego, amorosamente, contra el mundo.

lunes, 6 de enero de 2014

Spanglish

Don Quixote de La Mancha
Miguel de Cervantes
First Parte, Chapter Uno
Transladado al Spanglish por Ilán Stavans


In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase. A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa’ los Sábados, lentil pa’ los Viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa’ los Domingos, consumían tres cuarers de su income. El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa’ los holidays, with sus slippers pa’ combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths. Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa’ podear. El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y gaunteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear. La gente say que su apellido was Quijada or Quesada –hay diferencia de opinión entre aquellos que han escrito sobre el sujeto– but acordando with las muchas conjecturas se entiende que era really Quejada. But all this no tiene mucha importancia pa’ nuestro cuento, providiendo que al cuentarlo no nos separemos pa’ nada de las verdá.
It is known, pues, que el aformencionado gentleman, cuando se la pasaba bien, which era casi todo el año, tenía el hábito de leer libros de chivaldría with tanta pleasura y devoción as to leadearlo casi por completo a forgetear su vida de hunter y la administración de su estate. Tan great era su curiosidad e infatuación en este regarde que él even vendió muchos acres de tierra sembrable pa’ comprar y leer los libros que amaba y carreaba a su casa as many as él podía obtuvir. Of todos los que devoreó, ninguno le plaseó más que los compuestos por el famoso Feliciano de Silva, who tenía una estylo lúcido y plotes intrincados that were tan preciados para él as pearlas; especialmente cuando readeaba esos cuentos de amor y challenges amorosos that se foundean por muchos placetes, por example un passage como this one: La rasón de mi unrasón que aflicta mi rasón, en such a manera weakenea mi rasón que yo with rasón lamento tu beauty. Y se sintió similarmente aflicteado cuando sus ojos cayeron en líneas como these ones: … el high Heaven de tu divinidad te fortifiquea with las estrellas y te rendea worthy de ese deserveo que tu greatness deserva.
El pobre felo se la paseaba awakeado en las noches en un eforte de desentrañar el meanin y make sense de pasajes como these ones, aunque Aristotle himself, even if él had been resurrecteado pa’l propósito, no los understeaba tampoco. El gentleman no estaba tranquilo en su mente por las wounds que dio y recebió Don Belianís; porque in spite de how great los doctores que lo trataron, el pobre felo must have been dejado with su face y su cuerpo entero coverteados de marcas y escars. Pero daba thanks al autor por concluir el libro with la promisa de una interminable adventura to come. Many times pensaba seizear la pluma y literalmente finishear el cuento como had been prometeado, y undoubtedly él would have done it, y would have succedeado muy bien si sus pensamientos no would have been ocupados with estorbos. El felo habló d’esto muchas veces with el cura, who era un hombre educado, graduado de Sigüenza. Sostenía largas discusiones as to quién tenía el mejor caballero, Palmerín of England o Amadís of Gaul; pero Master Nicholas, el barbero del same pueblo, tenía el hábito de decir que nadie could come close ni cerca to the Caballero of Phoebus, y que si alguien could compararse with él, it had to be Don Galaor, bró de Amadís of Gaul, for Galaor estaba redy pa’ todo y no era uno d’esos caballeros second-rate, y en su valor él no lagueaba demasiado atrás.
En short, nuestro gentleman quedó tan inmerso en su readin that él pasó largas noches –del sondáu y sonóp–, y largos días –del daun al dosk– husmeando en sus libros. Finalmente, de tan pocquito sleep y tanto readin, su brain se draidió y quedó fuera de su mente. Había llenado su imaginación con everythin que había readieado, with enchantamientos, encounters de caballero, battles, desafíos, wounds, with cuentos de amor y de tormentos, y with all sorts of impossible things, that as a result se convenció que todos los happenins ficcionales que imagineaba eran trú y that eran más reales pa’ él que anithin else en el mundo. El remarcaba que el Cid Ruy Díaz era un caballero very good, pero que no había comparación with el Caballero de la Flaming Sword, who with una estocada had cortado en halfo dos giants fierces y monstruosos. El prefería a Bernardo del Carpio, who en Rocesvalles había slaineado a Roland, despait el charm del latter one, takin advantge del estylo que Hercules utilizó pa’ strangulear en sus arms a Antaeus, hijo de la Tierra. También tenía mucho good pa’ decir de Morgante, who, though era parte de la raza de giants, in which all son soberbios y de mala disposición, él was afable y well educado. But, encima de todo, él se cherisheaba de admiración por Rinaldo of Montalbán, especialmente when él saw him sallyingueando hacia fuera of su castillo pa’ robear a todos los que le aparecían en su path, or when lo imagineaba overseas thifeando la statue de Mohammed, which, así dice la story, era all de oro. Y él would have enjoyado un mano-a-mano with el traitor Galalón, un privilegio for which él would have dado a su housekeeper y su sobrina en el same bargain.
In efecto, cuando sus wits quedaron sin reparo, él concebió la idea más extraña ever occurrida a un loco en este mundo. Pa’ ganar más honor pa’ himself y pa’ su country al same time, le parecía fittin y necesario convertirse en un caballero errant y romear el mundo a caballo, en un suit de armadura. El would salir en quest de adventuras, pa’ poner en práctica all that él readeaba en los libros. Arranglaría todo wrong, placeándose en situaciones of the greatest peril, and these mantendían pa’ siempre su nombre en la memoria. Como rewarda por su valor y el might de su brazo, el pobre felo podía verse crowneado por lo menos as Emperador de Trebizond; y pues, carriado por el extraño pleacer que él foundió en estos thoughts, inmediatamente he set to put el plan en marcha.
Lo primero que hizo fue burnishear old piezas de armadura, left to him por su great-grandfather, que por ages were arrumbada en una esquina, with polvo y olvido. Los polisheó y ajustó as best él could, y luego vio que faltaba una cosa bien importante: él had no ral closed hemleto, but un morión o helmete de metal, del type que usaban los soldados. Su ingenuidad allowed him un remedio al bendear un cardbord en forma de half-helmete, which, cuando lo attacheó, dió la impresión de un helmete entero. Trú, cuando fue a ver si era strong as to withstandear un good slashin blow, quedó desappointeado; porque cuando dribleó su sword y dió un cople of golpes, succedió only en perder una semana entera de labor. Lo fácil with which lo había destrozado lo disturbó y decidió hacerlo over. This time puso strips de iron adentro y luego, convencido de que alredy era muy strong, refraineó ponerlo a test otra vez. Instead, lo adoptó then y there como el finest helmete ever.
Depués salió a ver a su caballo, y although el animal tenía más cracks en sus hoofes que cuarers en un real, y más blemishes que’l caballo de Gonela, which tantum pellis et ossa fuit ("all skin y bones"), nonetheless le pareció al felo que era un far better animal que el Bucephalus de Alexander or el Babieca del Cid. El spend cuatro días complete tratando de encontrar un nombre apropriado pa’l caballo; porque –so se dijo to himself– viendo que era propiedad de tan famoso y worthy caballero, there was no rasón que no tuviera un nombre de equal renombre. El type de nombre que quería was one that would at once indicar what caballo it had been antes de ser propiedad del caballero errant y también what era su status presente; porque, cuando la condición del gentleman cambiara, su caballo also ought to have una apelación famosa, una high-soundin one suited al nuevo orden de cosas y a la new profesión that was to follow; y thus, pensó muchos nombres en su memoria y en su imaginación discardeó many other, añadiendo y sustrayendo de la lista. Finalmente hinteó el de Rocinante, un nombre that lo impresionó as being sonoroso y al same time indicativo of what el caballo had been cuando era de segunda, whereas ahora no era otra cosa que el first y foremost de los caballos del mundo.
Habiendo foundeado un nombre tan pleasin pa’ su caballo, decidió to do the same pa’ himself. Esto requirió otra semana. Pa’l final de ese periodo se había echo a la mente that él as henceforth Don Quixote, which, como has been stated antes, forwardeó a los autores d’este trú cuento a asumir que se lamaba Quijada y no Quesada, as otros would have it. Pero remembreando que el valiant Amdís no era happy que lo llamaran así y nothin más, but addirió el nombre de su kingdom y su country pa’cerlos famous también, y thus se llamó Amadís of Gaul; so nuestro good caballero seleccionó poner su placete de origen y became Don Quixote de La Mancha; for d’esta manera dejaría very plain su linaje y confería honor a su country by takin su nombre y el suyo en one alone.
Y so, with sus weapons alredy limpias y su morión in shape, with apelaciones al caballo y a himself, él naturalmente encontró que una sola cosa laqueaba: él must seekiar una lady of whom él could enamorarse; porque un caballero errant sin una ladylove was like un árbol sin leaves ni frutas, un cuerpo sin soul.
"If," dijo, "como castigo a mis sines or un stroque de fortuna, me encuentro with un giant, which es una thing que les pasa comunmente a los caballeros errant, y si lo slaineo en un mano-a-mano o lo corto en two, or, finalmente, si vanquisheo y se rinde, would it not be well tener a alguien a whom yo puedo enviárelo como un presente, in order pa’ que’l giant, if él is livin todavía, may come in pa’ arrodillarse frente a mi sweet lady, and say en tono humilde y sumisivo, ‘Yo, lady, soy el giant Caraculiambro, lord de la island Malindrania, who has been derroteado en un single combate para ese caballero who never can be praiseado enough, Don Quixote of La Mancha, el same que me sendió a presentarme before su Gracia pa’ que Usté disponga as you wish?’"
Oh, cómo se revolotió en este espich nuestro good gentleman, y más than nunca él pensaba en el nombre that él should oferear a su lady! Como dice el cuento, there was una very good-lookin jovencita de rancho who vivía cerca, with whom él had been enamorado una vez, although ella never se dio por enterada. Su nombre era Aldonza Lorenzo y decidió that it was ella the one que debía to have el título de lady de sus pensamientos. Wisheó pa’ ella un nombre tan good como his own y que conveyera la sugestión que era princeza or great lady; y, entonces, resolvió llamarla Dulcinea del Toboso, porque ella era nativa d’ese placete. El nombre era musical to his óidos, fuera de lo ordinario y significante, like los otros que seleccionó pa’ himself y sus things.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mujica


ALBA


Vaso Roto, 2013

Quieto,
como no moviéndose
para que la sangre no rebase
la boca.
Quieto,
como sintiendo un pájaro
herido
en la palma de la mano,
sin cerrar la mano,
sin abrir los ojos.
Hay una fe que es absoluta:
                         una fe sin esperanza.

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UN PEDAZO DE HAMBRE, UN VASO DE AGUA

Fiel a lo humano, 
al tamaño de lo que los brazos
mecen,
a la fiesta
de lo que en las manos cabe, 
a la callada esperanza
que es no apretar los labios. 
Fiel a un vaso de agua
y al pedazo de hambre
                   que otro cuerpo nos trae, 
fiel sorbo a sorbo, hambre a hambre.
Fiel al pudor de apenas una seña,
apenas el abismo
del otro
cuando el silencio
calla la piel que nos separa. 
Fiel al límite de morir hombre,
de haber abrazado el vacío
                               que ese mismo abrazo llenaba.

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PARTIDA A PARTIDA

I
Sin ropa se nace,
se brota
desnudo se llega:
               partida a partida.

II
No tener adónde ir
             no es que nadie nos espere,
es no tener dónde regresar:
                      la muerte es nacer afuera.

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(CONFESIÓN

El poema,‭ ‬el que anhelo,‭
al que aspiro,
es el que pueda leerse en voz alta sin que nada se oiga.
Es ese imposible el que comienzo cada vez,
                     es desde esa quimera‭
                                                  que escribo y borro.‭)

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SÓLO AL FINAL

Las dos orillas
son siempre una,‭ ‬pero se sabe sólo al final,
                                   después,‭ ‬después de naufragar entre ellas.


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EN PLENA NOCHE

También en plena noche
la nieve
se derrite blanca
y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.
Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,
la que nos expande
las pupilas.
Lo que busca con su bastón
                         el ciego es la luz, no el camino.  


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 http://www.hugomujica.com.ar/

domingo, 10 de noviembre de 2013

Las cosas buscan un lugar en la mirada

Un poema de Eduardo Espina, de los que hay que saborear despacio...



LA PATRIA, UN OBJETO RECIENTE
(Aquí la vida hace como que existe) 

 

La mortalidad de su materia es lo que
da para empezar: a punto de quedarse
deseada encuentra la perla y el apodo.
Vida como dádiva duradera, como ha
sido la del búfalo y detrás, la pantera.
Entre zancadas hasta cruzar la bruma
más allá del alba añadida a la persona
del paje que pregunta por el anfitrión.
A tiempo de tener lo que nunca nació,
la mañana derrama lebreles de brillo,
la letra que a la voz anuncia naciones,
nada más que la solución de siempre.
Llega la lluvia, la costumbre del agua
y el ocio que por cierto cae en desuso:
la luna en el heno hace a la planicie, el
invierno al venado que alcanza a ceder.
Por su hez ha sido el sitio disminuido,
en algo convertido como cuerno y ahí:
la flecha conocida al quedarse clavada,
el cuerpo dispuesto por la posibilidad.
Podría resumirse así: el margen de los
recuerdos origina con el gerundio y la
canción llevada al grazno del susurro.
Ciervo, hierba y loa luego al viento:
la casa encuentra el coto desconocido.
De toda su estatura hace sentir al cielo.
Duerme la piel a pesar de lo que pasa.
Los ojos dan por verdad a las palabras,
las cosas buscan un lugar en la mirada.




*De Eduardo Espina, El cutis patrio, México, Aldus, 2006 y Buenos Aires, Mansalva, 2009.


Reseña de la edición mexicana por José Kozer 



sábado, 12 de octubre de 2013

Sol de piedra

de Héctor Hernández Montecinos



Sol de piedra (†)


Un vidrio de cemento, un árbol de agua
avanzan, retroceden, dan vueltas
y existen:
                                    camino tranquilo
con un párpado que se cierra,
unánime soberanía del cielo
entre el futuro y las ramas caídas,
una mirada que sostiene al sol,
afuera, mundo de luz, vanidad de luz,
color del sonido para un ciego,
un reflejo penetra,

voy sobre mi cuerpo sobre otros cuerpos,
huesos como ruinas
sangre en forma de yedra,
una ciudad me sigue
murallas hechas de pájaros
bajo las nubes detenidas,

los perros beben agua de los sueños,
sombras se despeñan toda la tarde,
una a una se pierden,
se deshacen si se tocan,
busco un rostro, escribo, a solas,
no hay nadie, todo cae,
instantes, recuerdos, días,
piso el tiempo,
piso pensamientos sobre mí,
busco una fecha que sea
mi nacer a la eternidad,

por los alrededores grietas,
columnas cansadas, peñascos manos
como un valle de los muertos
cuelga el vértigo venenoso, tiempo,
flor del relámpago, sal en agosto,
escritura al sol, piedra devorada,
todos los nombres son un sólo cráneo
todos los siglos son una sola noche,
a pulso las letras se desbocan
mientras las ciudades, lo vivido
humilla al horror,

no hay nada, lúgubre bostezo
penetra el instante dentro de sí,
se derrama delirante
vida que indescifrable regresa
en llamas al punto de partida,
hacia el centro con un hacha
fascinante arma gemela de la antorcha,
he olvidado mi nombre, entre los cerdos
se refleja el último sol anegado
de viejas fotos mías:
                                    no hay nadie, cenizas,
pellejo, hoyos y cientos de años
enterrados en una trampa
de la muerte -¿o es al revés:
caer ahí es renacer?
sueño y me sueñan,
son otras nubes, quién fui,
cómo me llamo yo:
                                   
           ¿caminé por esta calle?
ya es tarde, hablando solo,
nombres, plazas, cuartos de hotel,
México, 2009
monumentos arrodillados en la sangre
torres, rascacielos,
huracán de acero y hormigón
para defender la porción de tiempo,
desnudos y enlazados, a la deriva,
ciudades que se vienen de cabeza
en el periódico, mausoleos,
celdas, sepulcros, todo
se transfigura, todo vuela,
cada muerto es nube, cada fosa
es un festín; no hay tiempo,

todo se mueve, y es falso
el último día se besan
gotas de entrañas, comida
de ratones los bancos, el papel,
las armas, el presidente, la negra
dentadura de la democracia,
se derrumba y vemos
al hombre al sol:
soñar es avanzar, si dos luchan
el mundo ya no existe, el agua
es vino, abrir puertas
al fantasma encadenado;

la muerte cambia
si se desnudan dos hombres
dispuestos a castrarse mutuamente,
enamorados de su semejanza,
el delirio, llevar un clavel
en la lápida, mierda abstracta,
flor inexistente,
canto vibrante al sol de soles,
piedra del tiempo, peldaño
sin edad, tú a mi lado, lates,
vuelas pequeño astro,

la muerte no existe
si dos árboles son tribu, flotan,
parpadean
(silencio: la muerte ha regresado
a este poema),
mugido, grito
más fuerte que las ruinas,
lecho interminable, ruido oscuro,
de la boca, llama
todo arde y es humo,

no pasa nada,
vuelvo atrás,
los muertos están clavados
y no pueden volver a morir,
miran sin latidos
desde una vida que nunca fue suya,
no hay yo, despiértame:
                                    cuerpo del mundo,
caigo, abro la mano,
despierto, al sueño de años
un vidrio de cemento, un árbol de agua
avanzan, retroceden, dan vueltas
y existen:


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+ De Héctor Hernández Montecinos, El título de un sueño, Cáceres, Ediciones Liliputienses, 2013.



sábado, 5 de octubre de 2013

Dos poemas de Basilio Sánchez

 Tomados de un libro exquisito...

 

 


El umbral

Dibujo de Curro González
La claridad se agota
sobre los pavimentos.

Poco a poco se nos van las palabras,

se elevan por encima de la línea de sombras
que hay sobre nosotros.

La altura de la mano que sostiene una vela

es la altura del mundo.

Aún no tenemos nada, sólo el vaso de vidrio

que hemos puesto en la mesa, y la esperanza
que hace mover el agua.

Ya todo está tranquilo:

la memoria vuelve verde las hojas;
el frío da reflejos
azules en los ojos; hay una flor oscura,
que todavía no es nuestra, en el umbral.

Un corazón que late vertical en el suelo,

dispuesto a envejecer.

Mi deuda con la vida es este hombre

del tamaño de un puñado de tierra
que ahora escribe.



Paisaje de invierno
 
Dibujo de Curro González
Donde el agua se espesa, una palabra
que se queda en los labios es un hilo de nieve.

Donde la voz se pierde está el secreto

de las manos del frío,
de todas las pequeñas hojas cristalizadas.

Una estrella oscilante se detiene

para la intimidad de la vigilia.
La calle está mojada, el paseante
va pisando la luna bajo la indiferencia de los árboles,
bajo la indiferencia de una noche
que ahora mismo se ordena
sobre las previsiones de sus lámparas. 


Como un faro en lo alto,
la luz en la ventana de una mujer que duerme
ilumina los ojos
de otra mujer que, al borde de la cama,
permanece despierta mientras crece
la sombra de sus manos,
su invisible soledad de otro mundo.

La herida del invierno te ha llevado a creer.


Para entrar en lo blanco, vas a necesitar el corazón.



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*  De Los bosques de la mirada, Mérida, Escuela de Arte y Superior de Diseño, 2008. Dibujos de Curro González.


Toda la poesía de Basilio Sánchez: Los bosques de la mirada (Poesía reunida 1984-2009), Madrid, Calambur, 2010.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Courtoisie

Sin orden ni concierto... simplemente algunos de los muchos poemas suyos que me gustan...


TRIBULACIONES DE LA JIRAFA

–No hay bufanda que alcance.
–No quepo en el tren.
–He perdido la almohada.
–Salen muy caras las corbatas.
–Me duele la garganta: el fin del mundo.
–No hay mal que por bien no venga.
–Yo no me inclino ante nadie.
–Toco el cielo con la boca.
–Y con las puntas de las orejas.
–Me gusta África.
–Desde arriba, la realidad tampoco es fácil.



PASEO DE PARALÍTICO

Silla de ruedas: tus ojos paralelos, livianos, metálicos, me
miran cuando estoy en la cama.
Giran en la mente. Sueño que ando.
Despierto y miro.
Soy ciego de las piernas.



CORTARSE EL PELO

Cuando alguien se corta el pelo corta al mismo tiempo la
oscuridad, los hilos de la sombra.
Se corta el hilo opaco del pensamiento, la línea del sol
oscuro que anima la cabeza. El largo cabello crespo del
cerebro. El peluquero asesino, con sus tijeras, mata el pelo.
Lo cosecha.
¿Para qué?
Para nada.
Los hombres y las mujeres se cortan el pelo, y así cortan
las líneas de la vida. Los cabellos del silencio. Cortan el
pelo y los deseos.
El peluquero intenta distraer al cliente con su cháchara,
con su majadería, con su bla bla de presidente.
El peluquero habla, sí, pero al cortar el pelo sólo se escucha
la voz de la muerte.



PERRO

El perro está enterrado vivo en el mundo, por eso aúlla.
Mamífero al encuentro de lo que ignora y presiente. Sigue
un rastro. Al seguirlo es una aproximación, un trozo andante.
Es forma pura del hambre: un hambre sólida.
El perro es esa concentración definitiva, ese punto caudal
que lo rebasa, que lo hace nada más que perro.
Su animal solidifica en el ladrido, se hace duro en el aire. El
día del pensamiento se sostiene apenas, pero se apoya en
la compañía del perro como el instinto humano, tan diverso
e inútil, cuando busca las patas, lazarillo.
En el perro hay un perro más profundo que lo conduce,
que lo lleva a su sitio con exactitud. En el centro del perro
hay un perro más denso, ensimismado, un perro sólido
puesto en su cuerpo, en su perro exterior que es el que
vemos.
En el perro hay un centro, un núcleo como una noche
profunda dentro del día, como en la pulpa de la fruta hay
un carozo, como una sombra viva y compacta entre la carne
oscura.
El perro es una tautología. Es un perro.



PARECEN PROMESAS


Las bolsas de plástico vacías parecen promesas.
El polietileno no es biodegradable, de modo que las promesas
duran siglos, siglos sobre la tierra, con su panza
vacía y atónita en el mundo.
Panzas, sacos sin pecho. Bolsas de plástico.
Algo en las bolsas de plástico parece dormir.
¿La piel de la panza? ¿El lomo descolorido? ¿La etiqueta?
Infladas parecen estómagos humanos. Pero si se desinflan
parecen bolsas de plástico sin aliento, pulmones artificiales,
sin carne.
¿Qué hay en las bolsas de plástico?
Hay esperanza.
La esperanza se pudre y quedan las bolsas de plástico.
Eternas.


 ------

* De Rafael Courtoisie, Tiranos temblad. Antología 2004-2010, México, Posdata-UANL, 2011.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Coches y columpios

En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y prende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
entre las frondas de los árboles? - See more at: http://www.poemaspoetas.com/fabio-morabito/oigo-los-coches#sthash.0n4lzpz1.dpuf

 

 Dos poemas de Fabio Morábito

 


Si no se ve el video, pulse aquí


 Oigo los coches 

En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y prende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
entre las frondas de los árboles?




Los columpios 

Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.


-----


*De Fabio Morábito, De lunes todo el año, México, Joaquín Mortiz, 1992 (= La ola que regresa. Poesía reunida, México, FCE, 2006).



Oigo los coches
Poema publicado el 12 de Agosto de 2003

             
En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y prende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
entre las frondas de los árboles?
- See more at: http://www.poemaspoetas.com/fabio-morabito/oigo-los-coches#sthash.0n4lzpz1.dpuf
Oigo los coches
Poema publicado el 12 de Agosto de 2003

             
En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y prende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
entre las frondas de los árboles?
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En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y prende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
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En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y prende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
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En la mañana oigo los coches
que no pueden
arrancar.
A lo mejor, entre los árboles,
hay pájaros así,
que tardan en lanzarse
al diario vuelo,
y algunos nunca lo consiguen.
Me alegro cuando un auto,
enfriado por la noche,
recuerda al fin la combustión
y prende sus circuitos.
Qué hermoso es el ruido
del motor,
la realidad vuelta a su cauce.
¿Cómo le harán los pájaros
para saber en qué momento,
si se echan a volar,
no corren ya peligro?
¿Qué nervio de su vuelo
les avisa
que son de nuevo libres
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domingo, 1 de septiembre de 2013

Poema + libro de William Ospina

 

Diálogo de dos extranjeros que toman café en un salón de Berkeley

Terrestrial and celestial Globes


-¿Es verdad, señor Einstein, que ustedes, los científicos, creen en un mundo fuera de la conciencia humana?
-Hay una realidad más allá de nosotros. Toda verdad humana sólo deriva de ella.
-Ah, no diga usted eso. Yo sólo puedo hablar de lo que he percibido.
-Señor Tagore, escúcheme: la suma de los ángulos interiores de un triángulo sería igual a dos rectos aunque no hubiese humanos.
-¿Y quién puede probar semejante supuesto?
-La razón, pues sus leyes imperan para todos. Budistas, musulmanes, pielesrojas, albinos... nadie puede evadir los axiomas del mundo.
-Sólo porque aquí hay hombres son verdad esas cosas.
-¿Afirma usted entonces que si no hubiera humanos, el Apolo de Belvedere dejaría de ser bello?
-Sí señor, eso digo.
-Pues yo pienso otra cosa. Aunque todos muriéramos, y el sueño de la especie se borrara, fuera de nuestras mentes persistiría el mundo, y el mármol, ya invisible, guardaría su belleza.
-Entonces, señor Einstein, usted es mucho más religioso que yo.


-----

* De ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua? (Bogotá, 1995). El libro completo, aquí.  Toda la obra poética de William Ospina ha sido recogida en Poesía 1974-2004,  Barcelona, La otra orilla, 2008.


domingo, 18 de agosto de 2013

Erguido a penas

de Joaquín Vásquez Aguilar


 

I

Buscándote
rastreándote
arrastrándose
aquí
rupestre
aquí
primitivísimo
hacha y más hacha
amontonando fuego en sus bodegas
tabla tras tabla
rollo tras rollo
el buzo ruge, de brazadas salvajes
de hachazos
hacha y más hacha
amontonando el fuego como loco
el buzo
el pez terrestre
el que aún no tiene alas
el pájaro de pronto con dos manos
el animal de piedra
buscándote
rastreándote con todo lo que puede
tosco
arduamente
dando hachazos porque es el tiempo del hachazo



II

Erguido apenas
como pesándole enorme la tortuga donde mora
husmeando con sus anchas narices
peludo
bruto
bajo el saurio terrible de la lluvia
el tierno adán te busca con su corazonsote y sus patotas
dando hachazos porque es el tiempo del hachazo
escribiendo en la piedra ávidamente
piedra y más piedra
bajo la espesa gris ventruda lluvia
acumulando el fuego sobre el fuego
llenando sus bodegas
leño tras leño el fuego
golpe tras golpe el hacha
entre montañas con lumbre que deslumbra
el tierno adán te busca
peludo
bruto
erguido apenas


III

La pregunta de pie
de pie brutal la sombra
de pie a pesar del leño la gran sombra
a la piedra al golpe y al hachazo
de pie pese a su brazo en movimiento
golpe tras golpe
el sudor incansable golpe y golpe
la cabeza golpeando golpe y golpe
el cuerpo diariamente golpe y golpe
el brazo desde arriba golpe y golpe


IV

Erguido
inagotable
sudor y más sudor
llanto y más llanto
el hachazo en la piedra
sigue el hombre golpeando y más golpeando
bajo la grave lluvia
el hachazo en la piedra
golpeando y más golpeando
erguido
inagotable


V

La pesada lengua de la lluvia
La bocaza densa de la lluvia
ondulaba como sierpe ovando
sobre el lomo inmutable del erguido
planetaria
implacable
sobre el lomo inmutable del erguido que golpea y golpea
la lluvia
la feroz lluvia
sobre el lomo inmutable que persiste


VI

Desde que te has perdido
indispensable víscera
qué mutación
qué ajenidad te puebla
si madera
si tabla
piedra
lluvia
agua cascada viento y hojarasca
que ajenidad te puebla
si los días y los días
noche tras noche
si la misma batalla por ti
si las mismas gotas por ti
ríos y árboles
hombres y más hombres
pies
manos
erguidamente
arduamente
hacha y más hacha
lágrima tras lágrima



VII

Acumulando el fuego en sus bodegas
leño tras leño
amontonando el fuego como loco
sangre por la madera
lengua por el hacha
corazón por la piedra
desnudo para recuperarte
desnudo porque la lluvia el agua la cascada
terrestre
aquí
sol
aquí
primitivísimo
aquí
hasta encontrarse
hasta encontrarte
aunque a diario te pierdas
aunque a diario te pierdas

* De   Joaquín Vásquez Aguilar, Poesía reunida. Edición crítica de Luis Arturo Guichard, México, Unicach-Juan Pablos, 2010.